Coronavirus

Publicada la investigación sobre fármacos destinados a la inflamación en COVID-19, que lidera el visueño Alejandro Muñoz

Publicada la investigación sobre fármacos destinados a la inflamación en COVID-19, que lidera el visueño Alejandro Muñoz

Se trata de un estudio pionero a nivel mundial sobre dos fármacos antirreumáticos que demuestran efectividad en pacientes con coronavirus

Un estudio pionero a nivel mundial, titulado «Propuesta de uso de Anakinra en el distress respiratorio agudo secundario a COVID-19», ha sido publicado este lunes 4 de mayo en «Reumatología Clínica», una revista indexada, cuya difusión está avalada por la Sociedad Española de Reumatología (SER) y del Colegio Mexicano de Reumatología (CMR), según adelanta a El Periódico de Carmona el propio autor de la investigación, el médico visueño Alejandro Muñoz Jiménez.

La importancia de este hecho radica, según las palabras del doctor Muñoz, en que se trata de un estudio que ha sido publicado «en una revista indexada, es decir, tiene las garantías científicas para su publicación en portales internacionales», como PubMed, MedScape o Scopus. «En toda esta pandemia ha habido mucha opinión, pero poca publicación», matiza. De modo que estamos ante un avance que arroja luz ante determinados procesos inflamatorios derivados del coronavirus (COVID-19).

Hace escasas semanas, nos hacíamos eco de la noticia de que un grupo de médicos del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) estaban desarrollando un estudio pionero a nivel mundial sobre dos fármacos («anakinra» y «canakinumab»), usados principalmente para tratar enfermedades reumáticas, que están demostrando efectividad frente a procesos inflamatorios derivados del «coronavirus» (COVID-19).

Este equipo de trabajo está liderado por nuestro protagonista, el doctor Alejandro Muñoz Jiménez, natural de la localidad vecina de El Viso del Alcor y autor del artículo publicado este lunes sobre el uso del fármaco «Anakinra» en pacientes afectados por procesos inflamatorios a causa del COVID-19 . Alejandro es médico reumatólogo, Coordinador de la Unidad de Enfermedades Sistémicas del Hospital Universitario Virgen del Rocío y profesor universitario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla.

El doctor Muñoz, junto a su equipo de trabajo, está ayudando al diseño y desarrollo de los ensayos con estos fármacos para frenar el daño en pacientes con coronavirus. Por ello, no hemos querido dejar pasar la oportunidad de llevar su testimonio a los lectores de El Periódico de Carmona y hacerles partícipes del éxito de este vecino, cuyos avances en este campo de investigación contribuyen satisfactoriamente en pro de la lucha contra la amenaza global de la COVID-19. Asimismo, aprovechamos la ocasión para agradecerle su amabilidad y predisposición para atender a este medio de comunicación, pese a la intensidad de trabajo de los sanitarios en estos días.

Alejandro, para contextualizar y poner en antecedentes a nuestros lectores, ¿qué relación puede tener la reumatología, su especialidad, con una enfermedad de carácter infeccioso como es el coronavirus?

Ya conocemos que la infección por coronavirus está –inicialmente- protagonizada por un cuadro infeccioso. Pero tras este, se origina en algunos casos una inflamación (tormenta de citoquinas) que es la responsable de la destrucción de estructuras vitales para nuestro organismo, como son los alveolos pulmonares de los pacientes. En este contexto inflamatorio, la Reumatología está muy implicada, ya que las enfermedades autoinmunes/autoinflamatorias que tratamos suelen estar influenciadas por complejos procesos inflamatorios, que intentan destruir aquellas estructuras sobre las que se origina la inflamación. De este modo, actúan enfermedades muy comunes para los reumatólogos, como son la artritis reumatoide, lupus eritematosos sistémico, enfermedad de Still, entre otras.

Como ya hemos comentado, usted es coordinador de la Unidad de Enfermedades Sistémicas del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, equipo que lidera la investigación de dos fármacos antirreumáticos que están teniendo eficacia contra el coronavirus. ¿En qué momento comienza a investigar y teorizar sobre estos avances?

Todo comienza con una imagen que me envía un compañero del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid. Se trataba de un TAC pulmonar de un paciente ingresado en UCI por COVID-19. No era una neumonía bilateral (proceso infeccioso) sino más bien un síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA). Esa imagen la había visto en algunos de mis pacientes que habían ingresado en UCI por procesos similares a SDRA. Fue el detonante para pensar en este fármaco.

Esta investigación se centra en los dos fármacos que hemos mencionado anteriormente, pero no son los únicos antirreumáticos que están demostrando efectividad frente a procesos inflamatorios derivados del COVID-19, ¿no es así?

Efectivamente. Hasta un total de 7 fármacos que están implicados a día de hoy en el tratamiento del COVID-19. Algunos os sonarán: los glucocorticoides, la colchicina, la vitamina D, la hidroxicloroquina,… y otros no tanto, porque son más complejos: tocilizumab, anakinra, baricitinib, canakinumab,… Estos últimos son fármacos biológicos, es decir, fármacos que necesitan de agentes biológicos para su fabricación (células de humanos, ratones,…) y su dispensación es sólo hospitalaria (no se pueden encontrar en las oficinas de farmacia).

¿En qué fase se encuentra su investigación en estos momentos?

Nosotros fuimos los primeros en teorizar sobre esta diana terapéutica: la IL-1. Una vez que se publicaron nuestros modelos en aquellas revistas científicas que considerábamos necesarias, los protocolos de los distintos hospitales incluyeron estos fármacos en sus guías terapéuticas. Las compañías médicas propietarias de los fármacos, a su vez, comenzaron a diseñar ensayos clínicos que dieran luz a la seguridad y eficacia de uso. Para anakinra, el ensayo se desarrolló en Italia, por ser una zona con mayor incidencia de casos. Y en el caso de canakinumab, estuvimos implicados en el desarrollo de su ensayo clínico. Madrid y Barcelona, han sido los centros que primero accedieron a este ensayo, por los mismo motivos que Italia (su alta incidencia de casos).

Frente a estos avances, existe el caso de algunos fármacos retrovirales que sí se están utilizando en pacientes con coronavirus, pero que no están teniendo resultados óptimos. ¿Cómo cree que puede afectar esto en la evolución de la enfermedad y en la línea de investigación que lleva a cabo?

Pienso que para el tratamiento de la infección por COVID-19 no existirá nunca un solo tratamiento eficaz. Me explico: serán combinaciones de distintos fármacos, con distintos mecanismos de acción y con una cronología distinta, la que nos darán el éxito. Estamos viendo que hay casos que no tienen un patrón determinado y, por tanto, no sirven los esquemas terapéuticos actualmente implantados. Si tienes fármacos que puedes combinar, puedes hacer un “traje a medida” para aquellos pacientes que tienen un evolutivo menos convencional. Actualmente, se combinan antirretrovirales e inmunosupresores, además de otros fármacos. Pero saber cuál de estas combinaciones es la más eficaz y segura, es una de las líneas de investigación más prometedoras. Otro debate se centra en el momento de su administración. El uso de inmunosupresores tiene que distanciarse del proceso infeccioso agudo, pero no se puede iniciar tarde una vez la tormenta de citoquinas está desarrollada. En mi opinión, dirimir esta cronología de citoquinas va a ser fundamental para avanzar en esta batalla.

Alejandro, para concluir, sabemos que es un gran amante de las tradiciones de nuestra tierra y, muy especialmente, de la Semana Santa. Como buen médico y cofrade, también ha querido aportar públicamente su visión sobre la Semana Santa del futuro próximo. En su «reflexión científica y social sobre la Semana Santa del futuro», de la que ya ha hablado en otros medios de comunicación, alude usted a un estudio reciente, elaborado por científicos de la Universidad de Harvard de los Estados Unidos de América y publicado en la revista «Science», que asegura que «el distanciamiento social deberá extenderse hasta el año 2022», y que, por tanto, «la Semana Santa de los próximos dos o tres años no se parecerá en nada a la actual», o sea, a la que conocemos hasta antes de la pandemia del coronavirus. ¿Cómo sería esa Semana Santa hasta recuperar la «normalidad total»?

Creo que debemos de ser serios en las proyecciones futuras de nuestras tradiciones. Siempre digo lo mismo. Imaginaros un brote en el contexto de una de nuestra fiestas. Lo que ocasionaría. Por este motivo, debemos trabajar sobre modelos desfavorables. Si trabajamos así, probablemente no nos sorprenda esta pandemia y, podamos disfrutar de una Semana Santa mejor que la de este año. Pensar que el próximo año vamos a poder disfrutar de las cofradías en las calles con total normalidad, lo veo difícil. Habrá que buscar un modelo que permita cohesionar a tres pilares de nuestras fiestas: seguridad, religiosidad y proyección económica. Siempre priorizando a la primera de ellas. Por este motivo, comentaba la posibilidad de colocar los pasos a partir del Domingo de Pasión, con flores y todo,… y realizar la estación de penitencia del mismo modo que lo hizo la querida Hdad. de la Vera-Cruz en Sevilla allá por el año 2012, cuando salió con nazarenos y su Lignum Crucis, por motivo de la lluvia. De este modo la industria del artesacro se vería potenciada porque seguirían mostrándose los estrenos y haciendo uso de flores, cirios, túnicas de nazarenos y un largo etcétera. Es un modelo y probablemente, existan otros igualmente validos. Pero, ya no nos sirve el modelo de los años anteriores.

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