opinión

Carta de un Policía Local de Carmona a sus vecinos

Carta de un Policía Local de Carmona a sus vecinos

El agradecimiento anónimo de un guardia municipal a todos los ciudadanos del municipio

Que grande es mi Carmona, mi gente y sus buenos días.

Ser agradecido es mucho más que decir «gracias». Siempre he pensado que nos hace ser más felices, por eso quería dedicarle unas palabras a todos mis vecinos de Carmona, palabras de agradecimiento de un humilde servidor público enormemente orgulloso de ser «municipal de mi pueblo»: Policía Local por vocación, amante de Carmona, sus costumbres, tradiciones y su gente. Aquí nacieron mis padres y mis hermanos, y aquí he tenido la fortuna de formar una familia maravillosa. He tenido la suerte de trabajar con anterioridad en dos municipios a los que siempre llevaré en mi corazón, pero como el de uno mismo, el que te vio crecer, como ese, no hay otro igual. La tierra que con el sudor de nuestros padres, abuelos, bisabuelos y todas nuestras anteriores generaciones, labraron para que hoy podamos presumir de ser grandes, por ser «carmonenses», un orgullo y, si cabe aún más, un honor.

Ahora, que estoy cerca de cumplir los 40 años de edad y que comienzo a plantearme qué quiero seguir haciendo, quizás sea el momento en el que dedico más tiempo a observar las cosas que pasan a mi alrededor. Parece que todo pasa un poco más despacio. Posiblemente, fruto de esa madurez es que hoy me atreva a dedicar unas líneas a mis vecinos, a los que siempre he mostrado todo mi cariño.

En estos días de confinamiento y hablando desde mi condición de policía, he podido sentir el miedo de nuestros vecinos, y aun pensando que tener un poco era necesario, por que nos ayudaría a cuidarnos más, he sentido su ternura y la necesidad  de cuidar de todos ellos. Estoy seguro de que mis compañeros no podrían estar más de acuerdo con estas palabras, pero insisto en que lo que hoy escribo lo hago de forma personal y con el único ánimo de compartir estas líneas con algún paisano mío que quiera leerlas, ahora que parece que comenzamos a poder relajarnos un poco.

He tenido la oportunidad de hablar en estos días con muchas personas mayores que han llamado por teléfono pidiendo ayuda. Siendo sincero, pocas veces me he sentido tan gratificado profesionalmente, con el único hecho de buscar una farmacia de guardia para comprar pastillas de la tensión o del azúcar de nuestros abuelos, nuestros mayores, tan grandes carmonenses que tanto han hecho por nosotros, personas que se han privado tanto y que han pasado tantas necesidades en su día a día.

Desde el primer día de confinamiento, no he dejado de pensar en ellos, como también ellos han hecho siempre con nosotros durante toda su vida, volcados en dejarnos todo sin pedirnos nada a cambio. Pienso, cuando veo las noticias, qué pasará por las cabezas de nuestros mayores cuando cifran a los ancianos fallecidos en residencias y en las UCI, y escuchan decir que estaban enfermos o tenían patologías, o vete tú a saber qué. Ellos y ellas, nuestras Franciscas, Anas, Gracias, Estrellas o Marías, Antonios o Rafaeles, nuestros padres y abuelos, pero qué gran generación, los que nos pedían que le pusiéramos en la radio a La Niña de Antequera. Por ellos, por sus largas jornadas laborales de sol a sol, cuántas tardes tendríamos que salir a la calle y aplaudir con todas nuestras fuerzas por ellos y por muchos de los que ya no están con nosotros. Carmonenses repartidos por toda España. Cuando podamos hacerlo, tenemos que darles un abrazo enorme y decirles lo que los hemos echado de menos.

Y adónde dejo al del resto de mis vecinos, volcados en ayudarse los unos a los otros, buscando telas y gomillas para hacer mascarillas y demás utensilios para todos. Han sido miles las mascarillas bordadas que han salido de unas casas para entrar en otras. Nuestras hermandades no han dudado en ayudar a nuestros vecinos haciendo las compras a personas con riesgo para que no tuvieran que salir a la calle y no les faltase alimentos en sus casas. Nuestros tractoristas, por los que sentimos admiración y a los que tenemos que apoyar siempre, y unidos todos a una como no podía ser de otra forma. Nuestros Profesionales Sanitarios, ¡qué grandes! También la Guardia Civil, Protección Civil, Cruz Roja y Limancar, juntos para cuidarnos y protegernos. Necesitaría cien páginas para enumerar a cada héroe de esta batalla que estamos librando todos juntos, por eso ruego que me disculpen a quienes no haya mencionado.

Gracias a todas las empresas locales que tanto han ayudado a Carmona. Merecéis un reconocimiento. Habéis pasado por nuestra puerta para quedaros, vosotros y tantos más, que viviendo momentos tan difíciles, no habéis dudado en tendernos la mano.

He hablado del miedo de mis vecinos, pero, ¿y de sus emociones? Personalmente, siento si he molestado a alguien con el ruido de la sirenas, pero también hemos hecho llorar a muchos otros, que veían desde sus balcones como su Policía Local les devolvía el aplauso, el agradecimiento por su esfuerzo, por quedarse en casa, por no poder salir a visitar a su familia, por no poder abrazar a las personas que tanto quieren y que no conviven con ellos. Ha sido emocionante que los niños llamen a la Policía desde sus balcones, como amigos que se conocen desde siempre. Han sido momentos profesionales en los que me quedaría a vivir como si de un abrazo de tu familia se tratase.

Gracias a mis vecinos y vecinas, sin vuestra colaboración no sería posible que todo pudiera llegar a buen puerto. Tengo mucho que decir, pero me falta destreza para transmitirlo. Por eso, y sin saber muy bien como hacerlo, me despido como empecé: dedicándole un saludo a mi Carmona querida. Qué grande y bonita eres, qué gente tan maravillosa tienes y qué bonito es oír cuando te dan sus buenos días.

4 COMMENTS ON THIS POST To “Carta de un Policía Local de Carmona a sus vecinos”

  1. Hola,me he emocionado leyendo estas preciosas palabras hacia nuestra ciudad,a nuestra gente,nuestros profesionales, nuestros SOLIDARIOS,y sobre todo…. a tanta gente que nos ha dejado por esta maldita pandemia,ellos han sido los verdaderos perjudicados , pero tambien me he emocionado ,porque al ser Sanitaria,me he visto muy identificada con ese estado de ánimo, y con esos momentos de reflexión con todo lo que está pasando,pero como amamos nuestras profesiones,trabajamos en cuerpo y alma,y aunque seamos conscientes de tanto riesgo(que ni se imagina la gente),no nos importa porque sabemos que no será en vano ,para eso hemos estudiado y estamos entrenad@s,pero sobre todo con mucho corazón.
    Mil gracias a este policía local y a todos tus compañeros, habéis ayudado y colaborado con todo y todos,conmigo también.
    GRACIAS CARMONA

  2. No sé quién es el policía que ha escrito esto, pero como carmonense le daré las gracias por ese cariño que tramite a nuestro pueblo y por estas palabras que nos regala.

  3. Yo no soy de Carmona pero tengo la familia de mi hermano que desgraciadamente ya no está y amaba mucho a ese pueblo . Era un buen hombre y hizo cosas buenas para el pueblo
    Y me ha encantado este relato de este policía municipal

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