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Recuperación actual

Recuperación actual

Se debe mirar, más allá del reiterado PIB, a cuestiones esenciales como la mencionada sanidad, la educación, la soledad de la población, la calidad en el empleo, la estabilidad familiar

Aunque a lo largo de nuestras vidas encontremos similitudes y parecidos en innumerables ocasiones, es evidente que no hay ningún día anticuado porque todos los días son nuevos y siempre hay alguna circunstancia que diferencia a todos y cada uno de los días de nuestra existencia. Máxime cuando nos encontramos en la excepcional etapa que estamos viviendo desde el pasado mes de marzo, donde se ha de atender hechos que en gran medida son absolutamente novedosos.

Por ello, debemos tener bien claro que las ideas básicas para la necesaria recuperación social han de venir forzosamente de la mano de la reparación económica y ese es justamente el desafío del tiempo presente, una vez que sea resuelta y garantizada la atención sanitaria.

Es claro que el enemigo material común de toda colectividad es la pobreza en el más amplio sentido y ésta solo se ha de plantear con rigor para poderla resolver con equidad y responsabilidad, debiendo participar para ello todos los agentes sociales y económicos. No solamente las instancias oficiales sino todos los estamentos de la sociedad civil en cualquiera de sus expresiones, donde los organismos públicos tengan la presencia justa y necesaria para que de verdad su función sea honesta y eficaz.

Lamentablemente es muy normal observar la situación de incompetencia que alcanzan asiduamente los estamentos oficiales por considerarse autosuficiente, sin reconocer ni entender que “todos necesitamos de todos”. Conviene recordar que el artículo 103.1 de la vigente Constitución Española invoca que la Administración Pública debe servir con objetividad los intereses generales y actuar de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con sometimiento pleno a la ley y al Derecho.

Para esa deseada recuperación plena que se viene demandando, creo que se ha de tener en cuenta el destino de las inversiones económicas para que no se limiten a infraestructuras físicas sino también vayan dirigidas a infraestructuras sociales y digitales. Es por ello que se debe mirar, más allá del reiterado PIB, a cuestiones esenciales como la mencionada sanidad, la educación, la soledad de la población, la calidad en el empleo, la estabilidad familiar, la ciberseguridad, la movilidad, la atención a los mayores o la lucha contra la violencia doméstica.

Un ejemplo lo podemos encontrar actualmente en Nueva Zelanda que ha sido el primer país en aprobar un presupuesto de Bienestar, que no se centra sólo en el crecimiento económico sino que además tiene en cuenta cuestiones como la pobreza infantil, la salud mental, la transición energética, etc. Este tipo de iniciativas y acciones ha de ser, sin duda, el objetivo primordial para la recuperación actual.

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